Viajes para mujeres: destinos peruanos que inspiran, entretienen y transforman
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Salineras de Maras
Cada vez más mujeres están tomando la decisión de armar sus propios viajes, ya sea en solitario o junto a su grupo de amigas, priorizando experiencias que les permitan descubrir, aprender y disfrutar a su ritmo. Al elegir el destino, buscan lugares con fácil movilización y una oferta turística variada que combine cultura, gastronomía y naturaleza en entornos donde puedan sentirse cómodas y seguras. En ese escenario, las regiones peruanas de Lima y Cusco ofrecen propuestas completas para planificar un viaje único y muy femenino.
Viajar entre amigas es una experiencia maravillosa en las que se viven momentos emocionantes mientras se construyen recuerdos en grupo. Un bicitour por el malecón de Miraflores, en Lima, se vive entre risas, paradas espontáneas para hacerse fotos frente al mar y descubrir tiendas, cafés y parques con vista al Pacífico. La zona costera limeña también invita a aventurarse a tomar clases de surf acompañadas por instructores expertos, mientras que desde lo alto del malecón, volar en parapente se transforma en una experiencia emocionante que combina adrenalina, paisajes y complicidad.

La gastronomía suma otro momento especial del viaje. Recorrer un mercado local, elegir ingredientes juntas y participar en una clase de cocina peruana se vuelve una actividad tan divertida como enriquecedora. Lo mismo ocurre con los talleres de coctelería, donde preparar pisco y brindar entre todas se convierte en una fiesta en sí misma. Espacios como el centro comercial Larcomar complementan el plan perfecto para disfrutar de las compras, restaurantes y entretenimiento frente al mar, ideal para cerrar el día en grupo.
El plan llega a otro nivel si la cena es en uno de los mejores restaurantes del mundo. Lima tiene varios restaurantes con reconocimientos internacionales, incluidos en listas como The World’s 50 Best Restaurants o los 50 Best Discovery. Una experiencia única e ideal para compartirla entre chicas.
En Cusco, la experiencia se siente distinta pero igual de especial. Caminar juntas por calles llenas de historia, descubrir templos y museos, y luego compartir una comida con vista a la Plaza de Armas crea momentos que se quedan en la memoria. Al atardecer, elegir un bar con vista panorámica para brindar con un pisco sour o un cóctel de autor convierte el cierre del día en un momento memorable.
Muy cerca de Cusco, el Valle Sagrado ofrece una conexión más íntima con la cultura local. Allí, visitar centros textiles y escuchar a mujeres artesanas explicar su trabajo crea un espacio de aprendizaje y admiración. La experiencia se completa con momentos de bienestar pensados para relajarse y recargar energías juntas. Sesiones de yoga, baños termales y masajes con insumos andinos se ofrecen en exclusivos spas mientras se está en un entorno rodeado de montañas.

Para las que buscan naturaleza sin gran exigencia física, la ruta hacia Palcoyo, la cordillera arcoiris, permite disfrutar de paisajes únicos mientras se combinan pláticas, descanso y fotos instagrameables.
Y para las de espíritu aventurero, están las rutas de trekking por el Camino Inca en las que solo participan mujeres. En esta caminata, que puede durar entre dos a siete días, se recorren senderos rodeados de naturaleza que conducen a Machupicchu. Las rutas más exigentes llegan incluso al impresionante nevado Salkantay. Durante el periplo, las turistas van acompañadas por guías, chefs y personas que cargan y arman las carpas que también son mujeres, por lo que el viaje se enriquece por la belleza del lugar y por una poderosa e inquebrantable energía femenina.
¿Cómo llegar?
Desde Ecuador, la conectividad aérea permite planificar el viaje con facilidad. Hay vuelos directos desde Quito y Guayaquil hacia Lima, con frecuencias diarias y una duración aproximada de dos horas. Una vez en la capital peruana, se puede continuar en avión hacia Cusco, que cuenta con vuelos directos desde Lima.
